El Reloj

   

 

 

 

Tiempo: “Duración de las cosas sujetas a mudanza. Parte de esa duración. Época durante la cual vive alguna persona ó sucede alguna cosa”.   

(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)

 

Reloj:   “Máquina dotada de movimiento uniforme, que sirve para medir el tiempo ó dividir el tiempo en horas, minutos y segundos.
Un peso o un muelle produce, por lo común, el movimiento, que se regula con un péndulo o un volante, y se transmite a las manecillas por medio de varias ruedas dentadas. Según sus dimensiones, colocación o uso, así el reloj se denomina de torre, de pared, de sobremesa, de bolsillo, de muñeca, etc.”.

(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)

Movimiento de reloj de torre

Colegiata, Santillana del Mar, Cantabria (España)

La medida del Tiempo:

Las horas, tal y como las conocemos hoy, tienen a lo sumo 800 años.

Durante la Alta Edad Media, en las ciudades importantes de Europa, existía lo que podríamos llamar “reloj humano”, el vigía o campanero, era el encargado de los toques horarios.

Existe constancia de este personaje en numerosos archivos municipales de ciudades europeas. Dicho personaje está representado en ocasiones en relojes monumentales, en los que puede verse a un campanero autómata que golpea las campanas a las horas.

Hay un ejemplo de este tipo de autómata en la ciudad de Astorga (España), en el reloj del ayuntamiento, en el cual, desde hace 200 años tocan las campanas los “maragatos”.   

Reloj del ayuntamiento de Astorga, León (España)

Probablemente a finales del siglo XII o principios del XIII, nace el reloj mecánico en forma de sencillo artilugio despertador que indicaba las horas canónicas al encargado de su toque.

La regla del Cister, que data de 1120, ordena al lego, que tenga siempre dispuesto “el horologium” para despertar oportunamente a los monjes a maitines.

La vida se rige en el monasterio benedictino por toques de campana que dividen el día y la noche en horas canónicas. Estas son siete: Laudes (al amanecer); Prima (a las siete); Tercia (a las nueve); Sexta (al mediodía); Nona (a las tres); Vísperas (al anochecer); y Completas (ya entrada la noche).
     Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas

El encargado de estos toques, un sacristán o hermano lego por regla general, disponía de un reloj de sol y un nocturnal para guiarse. Cuando la climatología impedía el uso del reloj de sol, se recurría a velas marcadas y con frecuencia a la lectura de textos sagrados a ritmo regular, sobre párrafos de duración conocida.

En las comunidades más prósperas se disponía de clepsidras que en algunos casos debieron tener considerable tamaño, ya que hay constancia de que en algún monasterio se sofocó algún incendio con el agua de la clepsidra.

Probablemente el reloj mecánico surgió en algún monasterio de Italia, Francia ó Alemania, y es posible que careciese de círculo horario inicialmente.

Resulta sugerente  que la palabra inglesa “clock”, provenga de la francesa “cloche”, que significa campana (campana, del latín clocca).

Hacia 1300 gran número de relojes fueron instalados inicialmente en iglesias, y después en monumentos civiles.

 

En un curioso documento fechado en 1286, se indica el pago de una medida de pan a “Bartholomo Orologiario”, por cuidar el reloj de San Pablo, de Londres.

Se atribuyen fechas a algunos relojes de torre ingleses, como por ejemplo: el de la catedral de Exeter, 1284; San Pablo de Londres, 1286, y Canterbury, 1292.

Por otro lado, los testimonios documentales no son muy precisos y no aclaran si se trata de relojes mecánicos con escape y regulador, o cualquier otro tipo de Horologium.
En 1656 se produce un avance notable en el reloj mecánico, al aplicar el físico holandés Christian Huygens (1629 – 1695), el péndulo como elemento regulador, al mecanismo de un reloj.

Christian Huygens (1629 – 1695)

Galileo (1564 – 1642) descubrió que las oscilaciones de un péndulo tienen un periodo que depende solamente de la longitud del mismo; Huygens aplica esta peculiaridad del péndulo al reloj mecánico y consigue mejorar  notablemente su precisión.  

 

A este respecto, cabe indicar como ha evolucionado la precisión del reloj mecánico:

- Hasta 1656: Relojería mecánica anterior al péndulo: se consigue una precisión de hasta un minuto al día.

- De 1656 a 1950: Relojería mecánica, a partir del péndulo: se consigue una precisión de hasta un segundo al día.

- A partir de 1950 con la relojería electrónica, se consigue una precisión de centésimas de segundo al día.

Maquinaria de un reloj de torre

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